lunes, 2 de junio de 2014

Ares enrojece cuando se encoleriza

Vivimos en un tiempo de idolatría a la comunicación no verbal. Sin duda se estudia desde hace mucho, pero parece que últimamente la moda se ha  potenciado. Es como si se quisiera atajar en el camino hacia la verdad. Resulta sencillo aferrarnos a un gesto, a un rubor o a la posición defensiva de quien emite un mensaje antes que enfrentarnos a un discurso que puede hacer que se tambaleen nuestras convicciones.

¡Ojo! No digo que el lenguaje no verbal sea un tontería, es algo real que late en el subconsciente de las personas cuando interactúan, pero es ridículo hacer de ello una religión. Puede que alguien exprese verguenza al decir algo, pero no necesariamente por la razón que nosotros pensaremos. El ser humano es muy complejo.







En las fotos anteriores hay una recopilación de las famosas microexpresiones que tanto se explotan en el discurso del S.XXI. Cursos del paro para controlarlas en una entrevista de trabajo frente a cursos para los reponsables de recursos humanos que las deben detectar; análisis por parte de "periodistas" de los discursos de los políticos[I, II] (especialmente en escándalos de carácter personal), la moda de las series de televisión que explotan este tema (I, II) hasta el límite que permite la ficción en busca de mentiras y criminales, lenguaje no verbal para ligar (si te interesa ve al final de la entrada)... Son sólo algunos de los ejemplo de hasta qué punto ha calado el mensaje, permanece atento y comprobarás como prolifera.

Sin darnos cuenta caminamos de "La información es poder" a "El poder es que no duden de lo que quieres comunicar". Del imperio de los datos y lo dicho a un mundo donde la observación y la interpretación de los gestos gana importancia.

Insisto no digo que no sea importante su estudio, ni que sea una tontería hablar del tema, sólo espero que no llegue a crear una especie de psicosis social. Hay que valorar las cosas en su medida, un médico no puede curarlo todo, un profesor no puede enseñarlo todo, un pintor no puede expresarlo todo; por qué íbamos a decirlo todo con gestos, por qué iban a saber todo de nosotros por cómo decimos algo. Si hasta el polígrafo falla.

Para terminar, quiero insistir en que lo introduzco en mi lista de mitologías actuales por su pujanza actual, pero soy coinciente de su larga tradición. La mayoría hemos escuchado el bello aforismo de la escuela de Palo Alto "No se puede no comunicar". Armand Mattelart recoge en su libro Historia de las teorías de la comunicación una entrevista en la que Watzlawick (perteneciente a dicha escuela) ilustra dicha afirmación.
"Hace algunos años asistí a un simposio en las Montañas Rocosas, y me alojé en un hotel formado por bungalows, con dos habitaciones en cada uno. El tabique era más bien delgado, y uno de mis amigos y colega ocupaba la habitación vecina. Un día, durante la siesta, aún no me había dormido y lo oí entrar en su cuarto. Empezó entonces a hacer un baile de claqué. Comprendí que él no sabía que yo estaba en mi habitación, pero este comportamiento influía tremendamente en el mío porque sabía que él debía de pensar que estaba solo. En consecuencia, tuve que quedarme tumbado, inmóvil, hasta que él salió, porque si hubiese salido se habría sentido muy apurado. Un claro ejemplo de comunicación sin intencionalidad"
Un regalito para los creyentes, ¿cómo seducir con la comunicación no verbal?:



 

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